Planta de fabricación
JINGLEIKE diseña y fabrica sus propias fuentes de curado UV-LED: desde la placa LED y el apilado térmico hasta el driver, la carcasa y el software de control. Mantener esos pasos bajo un mismo techo es lo que nos permite adaptar una lámpara a un solo cliente sin un ciclo de utillaje de seis meses.
Dentro de la planta
SMT y die-attach. Los chips UV-LED se montan sobre sustratos MCPCB de aluminio o cobre. La calidad del die-attach decide cuánto calor puede salir de la unión, así que es el paso que inspeccionamos con más rigor: una oquedad bajo el chip aparece años después como una caída prematura de rendimiento, no como un fallo inmediato.
Montaje óptico. Las lentes de cuarzo y los reflectores se alinean y se adhieren a la placa. Cada lámpara se mide en un banco óptico para que la ventana de emisión entregue un perfil plano y no un centro caliente con bordes débiles.
Envejecimiento y burn-in. Cada lámpara terminada pasa por un ciclo de burn-in antes de embalarse. Las que derivan o fallan pronto se detectan aquí, no en la línea del cliente. Es un paso lento, y es la razón por la que podemos ofrecer dos años de garantía sobre la fuente de luz.
Medición óptica. La irradiancia se mide a distancias de trabajo definidas y se registra junto al número de serie del equipo. Si un cliente pregunta tres años después si su lámpara se ha degradado, existe una referencia con la que comparar.
Montaje y pruebas. Los circuitos de refrigeración se someten a prueba de presión, los drivers a prueba de carga y los sistemas completos a un ciclo térmico antes del envío. Las unidades refrigeradas por agua se comprueban dos veces en busca de fugas: una en el subconjunto y otra como sistema completo.
Dónde estamos
Sede central en el distrito de Guangming, Shenzhen. Las visitas son bienvenidas con cita previa: cuéntenos la aplicación en la que trabaja y prepararemos las lámparas de demostración correspondientes.